Consejos para Hacer Valoraciones: Valorando el Corazón

Gracias a una valoración exhaustiva, los SMU son capaces de identificar casi todas las emergencias cardiovasculares que pueden darse


EMS World Junio 2011

Hacer una valoración del sistema cardiovascular es una de las habilidades más complejas y con más matices del repertorio de los servicios médicos de emergencias (SMU), ya que es un compendio entre técnicas para el examen físico, preguntas sobre la historia de la paciente y una serie datos técnicos. La valoración integral del sistema cardiovascular no resulta algo práctico ni productivo en el campo prehospitalario pero mediante una valoración exhaustiva, los SMU son capaces de identificar casi todas las emergencias cardiovasculares que pueden darse. Este artículo se centra en las causas médicas de la inestabilidad cardiovascular.

Escenario

Mujer de 64 años llama al 911 por una intoxicación alimentaria. Los SMU la encuentran sentada en una silla, con ganas de vomitar y cerca de una papelera. Está pálida, diaporética y parece muy enferma. Dice que volvió a casa después de cenar fuera, hace dos horas, y de repente empezó a encontrarse débil y a tener náuseas. No refiere dolor torácico ni disnea pero sí un leve dolor epigástrico que atribuye a los vómitos. No es diabética insulinodependiente, hipertensa ni tiene el colesterol alto. Tampoco es alérgica a ningún fármaco y sólo toma lisinopril, Zocor y Actos.

Signos vitales:

  • Frecuencia cardíaca: 40, con pulsos radiales palpables irregulares
  • 20 respiraciones/minuto, sin dificultad
  • Presión Arterial 108/56
  • Saturación de O2 respirando aire ambiente = 98%
  • Bradicardia sinusal rítmica según ECG con pulsaciones de escape ventricular ocasionales con 154 miligramos por decilitro de CBG

Tras descartar hipoglucemia, los médicos sospechan otra posible causa para su sintomatología y la someten a un ecocardiograma (ECG) de 12 derivaciones.

Como no encuentran ningún síntoma amenazante para la vida, proceden a estudiar su historia y a someterla a un examen físico centrándose en aquello por lo que se queja así como en síntomas y señales secundarios:

Debut: ¿Qué estaba haciendo la paciente cuando cursaron los síntomas? El hecho de que los síntomas cursaran en reposo sugiere infarto de miocardio (IM), pero los síntomas de esfuerzo apuntan a angina; no obstante, no descartar IM por la simple presencia de angina de esfuerzo.

Provocación/Paliación: ¿Qué hace que los síntomas empeoren o mejoren? Si los síntomas mejoran con reposo y nitroglicerina, esto es sugestivo de angina estable ya que el dolor por IM suele ser persistente a pesar del citado reposo y nitroglicerina. Si la disnea empeora en posición supina, podríamos estar ante una patología conocida como ortopnea y, por tanto, ante una insuficiencia cardíaca congestiva (ICC). Si el dolor torácico desaparece cuando la paciente se inclina hacia adelante, estamos ante un signo evidente de pericarditis que puede confirmarse si se observa elevación del segmento ST en el ECG de 12 derivaciones.

Calidad: ¿Ha sido la propia paciente la que ha descrito los síntomas con sus propias palabras? El dolor de un IM es un dolor visceral que suele describirse como pesadez vaga, presión o tirantez. El dolor somático y el musculoesquelético empeoran ambos con el movimiento y, a menudo, puede reproducirse, mediante palpación. El dolor pleurítico que suele empeorar con la tos o con las inspiraciones profundas y es un ejemplo de dolor parietal que sobreviene en los revestimientos que cubren las cavidades corporales y que están muy inervadas por fibras sensoriales y que suele describirse como un dolor “agudo” o “punzante” en esta o aquella parte del cuerpo.

La presencia de dolor pleurítico no descarta el IM. El 15% de los pacientes que sufren un IM, en especial las mujeres, suelen debutar con dolor torácico pleurítico.

Irradiación: Los órganos viscerales comparten raíces nerviosas sensoriales, por eso el dolor torácico isquémico puede irradiar a otras partes del cuerpo, sobre todo, a brazo izquierdo, hombros, mandíbula y cuello. Como la pared inferior del ventrículo izquierdo comparte inervaciones sensoriales con el diafragma, los pacientes que sufren un IM en la pared inferior suelen debutar con dolor epigástrico, indigestión o, en raras ocasiones, hipo.

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